12) - MN Raúl Silva (Campeón en el año 1964).

El decimosegundo campeón paraguayo fue el Maestro Nacional Raúl Silva quien pudo obtener dicho título en el año 1964. A pesar de haber ganado en una sola ocasión el Torneo Mayor, el MN Raúl Silva tiene su lugar reservado entre los grandes del deporte nacional gracias a su espectacular victoria conseguida ante el MI rumano Theodor Ghitescu, en las Olimpiadas de Tel Aviv del año 1964. Justamente la misma temporada en la que logró ser campeón. Una coincidencia que dice mucho del nivel que alcanzó Don Raúl por aquellos tiempos en los que inscribió con letras doradas su nombre entre los destacados ajedrecistas del Paraguay. Aquel torneo disputado en Israel, en cuanto a la actuación del equipo nacional es, hasta el día de hoy, la segunda mejor de la historia en cuanto a la posición final respecta, con aquel lugar número 25 entre 50 equipos participantes. Además fue un torneo con varias anécdotas como la “célebre” respuesta del MN Ronald Cantero ante la proposición de tablas por parte del checo Vlastimil Jansa, o el hecho de que un MI emergente, considerada como una de las futuras grandes figuras del Ajedrez mundial, como pintaba sin duda alguna el rumano Ghitescu, perdiera ante un completo “desconocido” en el mundo de los trebejos en aquel entonces como lo era, porque negarlo, el MN Raúl Silva. Con un detalle: aquella fue la primera partida en concluir de todo el evento, al ser disputada en la primera ronda cuando Paraguay se midió con Rumania. En palabras del Ingeniero Julio Ingolotti: “el MN Raúl Silva tenía un estílo sumamente agresivo y no dudaba un instante en sacrificar material para ir en pos del cuero cabelludo del rey adversario. Era adicto a los gambitos y en el ataque era extremadamente peligroso”. Puedo dar fe de esto ya que tuve la oportunidad de poder conocerlo e incluso poder enfrentarlo en una de las tantas jornadas sabatinas que pude disfrutar en mi vida, en la plaza Juan E. O’leary y debo reconocer que soy uno de los tantos que integrábamos su lista de masacrados. Sí. Masacrados. Porque eso era lo que pasaba ante el menor descuido: una masacre. Se te venía la noche en dichas circunstancias, ya que Don Silva no tenía problemas en sacrificar su Dama, sus Torres, sus Alfiles y hasta el tablero, el reloj y la mesa, si hacía falta, en pos de una combinación ganadora y fulminante. Recuerdo que siempre usaba gorra (o quepi) y con sus grandes anteojos que intelectualizaban su rostro, te miraba cuando pasaba el tiempo y uno no terminaba de decidirse en hacer tal o cual jugada hasta que, ya harto, te decía alguna frase jocosa, llena de ingenio, que terminaba por hacerte reír o hacerte cometer la imprecisión final que le permitiera a él “combinarte” sin piedad. Viví un par de anécdotas jugando contra él, que me las guardo para otra ocasión.

 

Si pudiéra darle un título exclusivo al presente diagrama, el mismo sería: “Como pez en el agua”. Porque el protagonista, con blancas, tuvo siempre como principal virtud el saber atacar. Lo táctico era lo suyo, sobre todo en la ofensiva. Punzante ante la menor duda. Así era el MN Raúl Silva. Esto se demuestra con creces en esta posición a la cual se llegó tras un Gambito Smith-Morra dentro de la Defensa Siciliana que fue planteada por el costarricense Jorge Rovira Mas (uno de los sociólogos más renombrados de América), que conducía las negras en esta partida. Estamos imaginariamente en la primera ronda de la primera fase en las Olimpiadas de Lugano. Es el 18 de agosto de 1968. La modorra apenas se estaba desterrando con el arranque de las acciones en los tableros principales. Los ajedrecistas iban acomodándose muy despacio a la competencia. Las posiciones estaban todavía tranquilas en la mayoría de los encuentros. Un halo de paz y solaz lentitud se iba apoderando de ese salón en donde se disputó aquel torneo entre países de distintas partes del mundo. Todavía los jugadores no terminaban de acomodarse a las exigencias de un evento como éste y el MN Silva consigue llegar, con muy buena pericia, hasta esta posición. Todo normal. Todo tranquilo. Cierta igualdad. No hay desnivel de material. Muy amigable. Hasta ahora. De repente… ¡Nuestro compatriota desató el infierno!

 

JUEGAN BLANCAS Y GANAN.

La partida continuó así:

22. Cxd5 (¡Bombazo!)

22. ...   exd5

23. Axd5  Db7

24. e6 (Tremenda jugada)

24. ...   fxe6

25. Axe6+ Axe6

26. Dxe6+ (¡Siga py!)

26. ...   Rh8

27. Td7 (Sin contemplaciones)

27. ...   Ag5

28. Df7   Te7

29. Txb7 (Elemental)

29. ...   Txf7

30. Txf7  Cd8

31. Cxg5 (El golpe final)

Y las negras se rindieron (1 - 0).

Una maravilla de partida que la pude disfrutar como un enano. Fantástica conducción táctica del MN Raúl Silva, que en paz descanse, ya que falleció un miércoles 26 de junio del año 2011.


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2014-10-28 00:00:00